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Socialismo frente a falso liberalismo

Socialismo frente a falso liberalismo

 Carlos Martinez es politólogo y secretario general del Partido Socialista Libre Federación

 

Alguien puede pensar que sacar a estas alturas el debate del socialismo frente al neoliberalismo, no toca, pues estamos todas y todos ante una pandemia desconocida. Precisamente. Esta enfermedad global está dejando muy claro que el papel del estado, lo público, es imprescindible. Es además el estado aquí, en Italia o en China quien está tomando las riendas implementando medidas sanitarias, de seguridad y económicas. Sobre todo económicas.

Lo cual quiere decir que si bien se están tomando medidas para proteger a la población tras haber sufrido la sanidad duros recortes impuestos desde la Unión Europea y todos los gobiernos –pues otros como los EE.UU ni siquiera tienen sanidad pública- fruto de las políticas neoliberales de austeridad que siguen vigentes en prácticamente toda Europa, incluida España, deben improvisar a toda velocidad. Pues bien las primeras medidas UE ante el COVID19 de la UE han sido en favor de las empresas. Resulta muy clarificador cuando ante el duro parón de la demanda de bienes y servicios que la pandemia ha provocado los empresarios grandes y medianos en España, a través de la CEOE y con el apoyo del PP han acudido en tromba exigiendo dinero del estado y rebajas de impuestos, como si el dinero lloviera del cielo. Si los empresarios pagan menos impuestos esto quiere decir que los pagaremos tan solo los que vivimos de un salario, una pensión o autónomas, autónomos y agricultores. Porque si queremos hospitales habrá que pagarlos. De hecho la mayor cantidad de dinero de la crisis del coronavirus en el reino de España, está siendo cargada a la seguridad social en exclusiva y esto además de insolidario es injusto. Luego si el estado debe subvencionar a los ricos y grandes empresas, al objeto de que no despidan a sus plantillas, lo cual es un chantaje, entonces ¿Qué hay de realidad en el mito del libre comercio, libre mercado? O tal vez es como acertadamente explicaba Marx cuando afirmaba que el estado era un instrumento en manos de capitalistas y privilegiados. Nos preguntamos, que es lo cierto, lo de Marx, la mentira del libre mercado o seguramente ambas cosas a la vez.

Ese es precisamente el origen del socialismo, cambiar el paradigma económico y político e ir al reparto de la riqueza que el capitalismo no solo no hace, sino que utiliza tan solo en beneficio propio al estado. Mejorar las condiciones de vida de la clase obrera y su centralidad politica. La derecha española afirma ser liberal, pero el capitalismo español además de ser rentista y especulativo, vive del estado en gran medida -como en todo el mundo-, por no decir fundamentalmente. Y aquí creo que no hace falta recordar que las Comunidades Autónomas son estado y los Ayuntamientos son estado y todas y todos sabemos que muchas empresas viven en gran parte de contratos y suministros al estado. Incluso el Corte Ingles, gran proveedor de uniformes a las policías, guardia civil y policías locales. También de material informático y otros servicios.

A donde voy con estas afirmaciones, pues a que hay que volver a introducir el debate y la demanda de socialismo. Hablo de socialismo y no de bienestar, lo social, los derechos, que en el siglo XXI van de suyo al menos en la Europa Occidental. El Socialismo no es un partido español que lo fue y ahora es algo qué trata de conseguir algunas mejoras con el permiso del rey y la Unión Europea. Hablo del Socialismo, es decir el reparto de la riqueza, la igualdad, la democracia republicana de ciudadanas y ciudadanos libres e iguales, la libre federación y por supuesto control de la economía y el control del estado de todos los servicios públicos y estratégicos, lo cual nada tiene que ver con modelos estalinistas o estatistas exclusivamente, pues economía social y economía familiar y cooperativa son muy importantes.

El debate socialista y por el socialismo, hoy al menos en el espacio OTAN tan solo se produce curiosamente en los EE.UU a través de Sanders y Alexandria Ocasio Cortez y en Gran Bretaña gracias al laborismo socialista de Corbyn y Rebecca Long Bailey. Ellos de forma más o menos suave, pero si se atreven a hablar de Socialismo y lo unen a los derechos universales, laborales, la defensa del salario, el reparto, nacionalizaciones de servicios públicos y transportes así como de revolución verde, pero no en el sentido neoliberal de Al Gore o los verdes alemanes incluso, sino de defensa del clima y un nuevo sistema productivo que supera al capitalismo. Igualmente ambos critican al capitalismo y lo hacen responsable de nuestras carencias y desastres mientras que por ejemplo la crítica al sistema capitalista en España, produce miedo o simplemente se defiende. Por tanto al menos están en el camino hacia el socialismo.

El sistema capitalista está en crisis. La pandemia del coronavirus, no ha hecho sino precipitarla. Es el capitalismo además un sistema con constantes crisis, solo entre el siglo XX e inicios del XXI ha habido varias. La salida de las mismas se ha hecho o bien a base de guerras mundiales o mediante sacrificios y esfuerzos de la mayoría de la población en beneficio de bancos y grandes empresas y la última, la de 2008 que en mi humilde opinión no ha acabado, es la austeridad es decir recortes, despidos masivos y rebajas de salarios lo que la ha contenido. Días antes de que comenzara la crisis del COVID19 la guerra del petróleo estaba en todo su apogeo y era esta situación la que estaba detonando por si sola un repunte de la crisis. La pandemia lo ha precipitado.

Tenemos otra fuerte crisis, el cambio climático precipitado además por un sistema de transportes insostenible, un espacio aéreo lleno de aviones y un mar de mega-buques, cruceros turísticos y basura flotante. La economía del carbono liquidando el oxígeno. Ahora a la fuerza ahorcan. El hambre sigue siendo otra pandemia no declarada y produce millones de muertes en espacios que o bien al capitalismo no le interesan o bien fruto de conflictos al objeto de controlar rutas y materias primas. Es el fracaso global del capitalismo. A todo hay que añadirle el patriarcado, el capitalismo patriarcal y el dominio sobre más de la mitad de la población solo por su identidad sexual, también por su mayor explotación laboral, mano de obra más barata. Explotación infantil…

Por eso el debate del socialismo y el atreverse a decir claramente que se es socialista, es imprescindible ahora. Porqué ya a estas alturas o hay socialismo o habrá barbarie. De hecho estamos en una fase de barbarie. Por tanto ha llegado la hora de defender e incrementar lo público, la soberanía alimentaria, defender el clima y salvar el planeta. Cambiar la cultura de vida y profundos cambio políticos. Por el socialismo.

No voy a callar. Podemos ha dado demasiadas lecciones y ahora…

No voy a callar. Podemos ha dado demasiadas lecciones y ahora…

Carlos Martinez

Está claro que Podemos surge por un vacío, unos IU y PSOE esclerotizados. Está claro que surge con muchos apoyos, los que ningún grupo antisistema ha tenido nunca (me refiero a apoyos mediáticos de grupos propiedad de capitalistas). Por ejemplo Jeremy Corbyn o Sanders en sus inicios a luchar por sus liderazgos reciben durísimos ataques de todo el poder del establishment. No así Iglesias Turrión, que es cierto que los recibe, pero más tarde, mucho más tarde.

Nada es casualidad. Podemos lleva muy mal las críticas desde sus comienzos. Creyeron los ilusos que al PSOE le quedaba poco y lo iban a “sorpassar” cosa que era extremadamente difícil. Podemos que dentro de la tradición leninista, no socialista marxista o socialista laborista, desea acaparar todos los movimientos sociales y/o de protesta. Incluso se apropia del 15M con una evidente falta de respeto a la realidad y a muchas personas que estuvimos en las plazas y jamás pensamos en ser o hacernos de Podemos.

Dicho esto, a lo que voy, Podemos lo que no controla lo divide y así lo hizo con las gloriosas Marchas de la Dignidad, inventando otros quioscos sociales como Caminando o ahora con el movimiento feminista.

Podemos no responde a la tradición socialista y revolucionaria del movimiento obrero, sino a un cierto populismo interclasista, progresista y postmoderno. Sobre todo postmoderno. El movimiento obrero socialista, anarcosindicalista y revolucionario, desde sus inicios condenó la prostitución. La condenó sin paliativos, pues era esclavitud de la mujer y una desgracia para los miserables salarios de la clase obrera. Nunca fue regulacionista. Jamás. Otra cosa es buscar soluciones a los problemas de las mujeres prostituidas. La CNT tuvo una idea, los “liberatorios” que por la guerra tras el golpe fascista del 1936 no pudo llevar a cabo. Se deberían leer a Rosa Luxemburgo, Cara Zetkin, Pablo Iglesias o Anselmo Lorenzo.

Ahora tras la división del movimiento feminista y de la izquierda obrera, se trata de invisibilizar a la mujer subsumiendo sus luchas en otras que son muy dignas y las apoyamos, pero no son las de la mujer y no olvidemos, si en el género humano hay alguien explotado, violentado, asesinado y “apalizado” son las mujeres que encima son más del 51% de la población mundial. Las luchas que convergen en el 8M que es una idea que surge de la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas de 1910 y reivindica a las huelguistas –mujeres todas- del textil que fueron asesinadas por su patrón en Nueva York. La lucha por el voto, se sumó a estas reivindicaciones pues los hombres –todos los hombres- si podían votar a partir de la conquista del llamado voto universal que a pesar de su nombre excluía a las mujeres que fueron marginadas de las revoluciones que conquistar tal voto costó. En España fue la República la que implantó el voto de la mujer y no es casualidad que fuera la República.

En estos días –precisamente en plenas fechas del 8M- la ley llamada trans o ley Montero, contiene asuntos que dividen y crean malestar. Pero dividen al feminismo y a las izquierdas. Las derechas con la ley trans o Montero van a disfrutar, vamos se lo han puesto como a Fernando VII, cuando la crítica de muchas personas a esa ley, ni es reaccionaria, ni es machista señora jueza Rosell, ni coincide con las derechas. Podemos debe hacer lo que ni sabe, ni quiere y es dialogar y saber respetar a las y los disidentes, con las feministas abolicionistas e incluso con quienes quieren ser algo tan hermoso como padres y madres y no progenitores gestantes o no gestantes. Las mujeres que no quieren ser “personas con vagina” como unos descerebrados de una agrupación de IU de las cercanías de Madrid llamaban hace unos días a las mujeres.

No entro ya en el olvido de la reivindicación republicana, cada día más necesaria por la salud democrática del estado español o reino de España. Esto no se soluciona con comisiones de investigación cuyo resultado ya conocemos. En este olvido también entran quienes traicionan a Indalecio Prieto, Fernando de Los Ríos o Pablo Iglesias cuando dijo aquello del rey del taller… O se debieron “cargar” al legítimo Rodolfo LLopis y hacer una escisión del PSOE, para proteger la Corona, tal y como el Departamento de Estado de los EE.UU deseaba.

Ya está bien de tragar. De esta forma y por un sectarismo postmoderno solo vamos a conseguir que se logren los objetivos de las derechas y el abandono de las clases populares y obreras que ya bastantes problemas muy graves, tienen.     

El conflicto agrario y los temores del oficialismo

El conflicto de nuestra agricultura y los temores del oficialismo

Carlos Martinez es secretario general del PSLF y politólogo

 

Desde una posición como persona de izquierdas independiente y como socialista ajeno a la “razón de estado” me permito opinar al menos sobre el conflicto agrario y sus causas más allá de consideraciones políticas pro o contra gubernamentales. Los gobiernos están para impulsar políticas justas y buscar soluciones igualmente justas, si pueden o quieren. Pero en cualquier caso es su responsabilidad y la de las clases populares y trabajadoras exigir respuestas a sus demandas de vida digna y pensiones justas así como servicios públicos de calidad, también reparto e igualdad con libertad. Muchas y muchos también luchamos por el socialismo.

El conflicto agrario lleva tiempo gestándose. Hace años que de vez en cuando hay tractoradas o protestas y estas han sucedido desde la transición hasta hoy, digamos con escaso éxito y ya en muchas ocasiones grandes movilizaciones. Pero la imposición de las políticas neoliberales desde la Unión Europea y su asunción por parte de todos los gobiernos del reino de España han ido deteriorando a nuestra agricultura y vaciando el mundo rural. Por tanto el “por qué ahora” es miope y distorsiona la realidad. La Unión Europea solo prima a los mercados, lo cual quiere decir a los mercaderes y multinacionales. La agricultura es frecuente moneda de cambio para favorecer tanto a la industria alemana, como a blindar las fronteras comunitarias o a préstamos y créditos de la banca privada europea o a cualquier tipo de acuerdos comerciales extra agrarios. Tanto es así que Europa-Unión ha renunciado a la soberanía alimentaria, la defensa del medio rural más allá de fomentar parques temáticos rústicos de cara al turismo, pero no a la producción de alimentos equilibrada y natural o bien a procurar el bienestar general de los pueblos de Europa Unión. Los pueblos y los derechos de las clases populares a la UE le importan un comino y de esto cada vez más gente es consciente y es que seamos serios, la UE politológicamente hablando, no es más que un tratado comercial de carácter internacional. Nadie ignora que puede ser un proyecto muy interesante, pero hoy por hoy es eso. Dejemos de engañarnos. Ni siquiera el llamado Parlamento Europeo tiene las funciones de cualquier parlamento democrático más allá de su propia organización interna y de la Politica Agraria Común. Y ahí vamos, la PAC.

La PAC más allá de subvencionar diversas producciones según convenga al equilibrio entre estados miembros de los que siempre el norte sale beneficiado, favorece las hectáreas y no las producciones. Las grandes fincas son las beneficiadas o lo que es peor, favorece a las grandes propiedades propiciando la acumulación de tierras en manos de grandes propietarios y grandes empresas en detrimento de la producción de pequeños y pequeñas agriculturas y ganaderas y de un campo vaciado conscientemente. Favorece la agricultura industrial y/o la creada a base de insumos químicos, gran cantidad de abonos y “medicinas” como dicen los agricultores de muchos pueblos.

Estamos por tanto ante una concentración de tierras, “uberización” de la agricultura y destrucción de un sector de producción muy amplio, diversificado y que repartía incluso cierto bienestar social, en favor del latifundismo y las industrias químicas.

Que el enemigo son las grandes superficies y los grandes intermediarios, eso lo saben los agricultores de sobra y además así lo manifiestan y dicen. Yo he estado en las manifestaciones agrarias y lo que piden es protección del estado y precios justos. Que a rio revuelto ganancia de pescadores, pues sí, pero eso es culpa de quien no está en las movilizaciones y no acompaña a los y los pequeños productores que por cierto en muchos territorios del estado, son a su vez jornaleros, tractoristas contratados o viven de otros sectores realmente.

Que ASAJA (ligada a la CEOE) plantee críticas al salario mínimo, no es excusa, recordemos por ejemplo la federación de UPA con UGT u otras organizaciones agrarias de carácter progresista y orígenes incluso anti-franquistas. El problema para la mayoría no es el salario de sus trabajadores, es el precio de sus productos que grandes superficies y corredores pagan amparados por una legislación europea que les deja indefensos, legaliza la especulación y exige grandes medidas fitosanitarias a los productos europeos pero ninguna a las importaciones, importaciones que por cierto están en manos en la mayoría de las ocasiones de grandes empresarios españoles y grandes superficies.

Pero el Gobierno de España, en esto no puede mirar para otro lado ¿Qué está pasando con MERCASA? La empresa pública española que controla según estudios casi el 65% de la producción y vende a bajos precios o intermedia a muy bajos precios a las comercializadoras ¿MERCASA y por tanto el Gobierno no tienen nada que decir? Por qué no depuramos y limpiamos MERCASA de una vez, que falta hace según creo.

Lo que es precio justo, lo define el Código de Comercio, pero no se impone, ni se defiende por parte del Gobierno. Claro que si el acervo comunitario está por encima de las leyes españolas y convierte a estas en papel mojado, pues que se diga claramente. Lo que sí está claro es que se ha construido en Bruselas un emporio neoliberal, antidemocrático y que tan solo favorece a las grandes multinacionales, fondos de inversión, grandes empresas y los intereses de unos pocos y como la “izquierda oficial” es cómplice la extrema derecha gana terreno. Esto no es populismo, es realidad, es ser consciente de que o se conocen y reconocen los problemas o no queda más solución que los chalecos amarillos o soluciones polacas o húngaras y a muchos la segunda opción no nos gusta. Quejarse no vale nada, menos para un gobierno. En fin, eso por no hablar de la reforma agraria que sigue siendo imprescindible.

Ante todo esto cualquier partido socialista serio y que lo sea no puede olvidar el conflicto de clases y por tanto la presencia de jornaleras y jornaleros nacidos en España y en otros lugares de la tierra que sin ellos no se recogerían las cosechas. Merecen todo nuestro apoyo y la denuncia de injusticias que sufren, por eso reivindicamos 1200€ de salario mínimo como a todos los demás trabajadores y trabajadoras. El conflicto de la tierra y la unión de intereses con los pequeños agricultores pasan por la reforma agraria. La reforma agraria es ahora imprescindible dada la reconfiguración de la propiedad y la comercialización, es por ello que al objeto de estudiar esto y propiciar precisamente la reforma y que entendemos y proponemos como reforma agraria la Asociación 25 de Marzo propone en Mérida un Congreso de Reforma Agraria que el Partido Socialista Libre Federación apoya y participa e invita a acudir a MÉRIDA entre el 20 y 22 de Marzo.

Debate o renuncias. Las baronías territoriales del PSOE

Debate o renuncias. Las baronías territoriales del PSOE

Carlos Martinez es politólogo y secretario general del PSLF

 

Todos los partidos y personas que estamos en el movimiento socialista amamos profundamente la libertad y hacemos de la democracia nuestra seña de identidad. Claro hay quienes hace tiempo se quedaron anclados en la democracia liberal y sin deseos de avanzar hacia la democracia socialista en la que no creen ya o nunca creyeron.

Los debates internos en el PSOE son tan antiguos como el propio partido. Se reflejan en algunos casos hoy en día.

El PSOE en Mayo de 1979 venció a Felipe y tuvo que dimitir. Tan solo después de amaños, amenazas y una gestora favorable a sus tesis logró regresar victorioso con su ejecutiva. Antes se había liquidado a Rodolfo LLopis con apoyos externos y levantado una escisión del PSOE que finalmente se hizo con las siglas.

Esto es un ejemplo, pero hay muchos de derrota del aparato en diversos momentos, lo cual solo ocurre en España en ese partido. En los partidos socialistas, laboristas y socialdemócratas las derrotas de los aparatos son más numerosas de lo que parece. Lo cual es una señal de vida y democracia del movimiento socialista en su conjunto.

El fenómeno de los llamados barones y baronesa es algo nuevo en el PSOE, es una más de las malas praxis heredadas del felipismo. Antes los líderes de las corriente socialistas eran personas que marcaban líneas ideológicas dentro del socialismo y Largo Caballero, Prieto o Besteiro no eran líderes territoriales, es decir su poder no se basaba en un dominio territorial y el clientelismo o el caciquismo político, sino en su concepción ideológica, su coherencia y su capacidad de persuasión y/o pedagogía, que no en su poder de dar empleos y subvenciones.

El fenómeno de las baronías, en realidad puestos de poder y reparto territorial es negativo, castrante y suele ser una carga derechista en el partido que fundará Pablo Iglesias que hubiera abominado profundamente de esa práctica socioliberal y reaccionaria.

Los barones y baronesa se mueven por lo que ellos entienden es bueno para ellos, en un territorio y su electorado, pero no para la clase obrera o popular que habita ese territorio. Deben tejer alianzas con sectores empresariales y de presión mediática o bien las vicarías territoriales de los poderes financieros así como con sus burguesías locales e incluso crear nuevas burguesías fruto de sus convenios, contratos y subvenciones para poder subsistir y eso los escora sin remedio a la derecha, la colaboración de clases, siempre en favor de las clases poseedoras y la creación de un imaginario territorial a veces más que discutible.

De forma que los cuestionamientos de las baronías que siempre son también una opción ideológica derechizante, suelen partir de los sectores más conscientes e ideologizados del propio partido, aunque nunca falten los oportunistas y trepas. Pero son en realidad una reacción contra la falta de ideas, principios y capacidad. Porque las baronías se sostienen sobre el reclutamiento de cuadros y “dirigentes” en base a la fidelidad personal y/o la sumisión borreguil, que no en la coherencia ideológica y personal o el mérito y la capacidad y así vemos como ilustres cantamañanas y personajes sin oficio ni beneficio suben en el escalafón, lo cual acaba profundizando todavía más la derechización del partido de Pablo Iglesias cuya obra y pensamiento conveniente ocultado desconocen la mayoría de los cuadros del PSOE renovado.

Page por ejemplo en La Mancha, se alinea sin pudor con las tesis más rancias del nacionalismo españolista derechista. Fernández Vara se alinea con lo más reaccionario de la patronal agraria extremeña. Susana Díaz es la heredera se los ERE y un ejemplo de casi todo lo que no hay que hacer por parte de un socialista.

La primera a la que le ha estallado una revuelta es a Susana Díaz, pues un barón o baronesa sin poder clientelar no es nadie. Además porque hay ya mucho hartazgo contenido hacía ella y su nadería politica y surge de personas muchas de ellas de las bases más humildes o bien de hartos y hartas, que no del aparato federal. Es curioso que el origen de la revuelta socialista anti-Susana no parte del “sanchismo oficial”. Seguramente está detrás, pero incluso destacadas y destacados susanistas abjuran ya de ella, pues se sienten ahora utilizadas y utilizados o ninguneados por una lideresa que no ha dudado en sacrificar a personas que le han sido muy leales, al objeto de obtener el placet de Sánchez para lo único que le preocupa que es volver a ser candidata en las próximas elecciones andaluzas, lo cual por cierto PP y VOX van a agradecer profundamente, de darse esa circunstancia.

Puede ser que Page sea el próximo, ojala. Las satrapías no son una tradición socialista. Si las corrientes, las diferentes escuelas marxistas o socialdemócratas, incluso en nuestros tiempos la lucha de clases interna entre sectores profesionales y burgueses, o altas castas funcionariales infiltrados en la socialdemocracia y personas que entienden ser militantes y su objetivo es político y de cambio y profunda transformación social. El problema tiene origen en la férrea voluntad de Felipe González y sus herederos y herederas en transformar el partido obrero y socialista de Pablo Iglesias en un partido atrápalo todo, liberal, defensor del capitalismo y alejado de las luchas sociales, sindicales y obreras. Cuando el socialismo recupera su razón de ser, adaptado a los tiempos lógicamente, pero ello no quiere decir ser una pieza del sistema capitalista más, entonces, la única izquierda posible es la socialista.

Por cierto algunos empezamos a ver cosas que no nos gustan en las decisiones del gobierno de progreso, de inicio. En ese sentido afirmo que la Europa UE que no Europa, es solo una herramienta de privatización, imposición de austeridad, techo de gasto y encima no protege ni a nuestra agricultura, ni pymes y pequeño comercio, pero tampoco a pensionistas o trabajadoras y trabajadores. Abandonar esos sectores y no saber lo que hay en sus reivindicaciones será beneficiar a VOX y las grandes multinacionales exclusivamente. Hay detalles que a un o una socialista no se le pueden escapar. La culpa no es de un salario mínimo insuficiente, los es de la PAC y las grandes superficies e intermediarios. Lo es de patronales que tienen muy claro que deben obtener sus beneficios del salario de sus empleadas y empleados. El socialismo siempre ha creído en la intervención, el control, las nacionalizaciones…

¿Partido Socialista Libre Federación?

 ¿Partido Socialista Libre Federación?

Carlos Martinez

 

Cuando surge un partido, la respuesta de muchas personas suele ser “otro más” y “¿Qué os diferencia de otros?” Ante esto hay que señalar dos cuestiones, la primera es que es un derecho democrático y de prosperar o no, de sus militantes depende y su coherencia e inteligencia, así como de los resultados que tenga. La segunda es que sus promotores y promotoras entendemos que hay un hueco no cubierto en la arena politica o más bien en la lucha social y popular. En el movimiento socialista hay hueco pues abandonado y entregado este campo al socioliberalismo e incluso al liberalismo, salvo en las minorías socialistas de varios partidos de la II Internacional; el DSA o el Partido Laborista, poco queda.

La contrarevolución conservadora de finales del siglo XX así como el neoliberalismo que la empujo, con la inestimable ayuda de la llamada tercera vía de la socialdemocracia, el blairismo y en España de forma anticipada el felipismo, se llevaron por delante y dejaron sin ideas propias a la socialdemocracia que quedó como otro soporte más del sistema capitalista. A los partidos comunistas se los llevó por delante la caída de la Unión Soviética en Occidente, excepto grandes enclaves en Asía o Cuba, pero con un comunismo burocratizado, autoritario y en Asia con grandes déficits de justicia, igualdad y reparto, más bien la dirección politica del capitalismo nacionalista, sin bien con la liturgia estalinista más pura.

Entradas en crisis las escuelas socialistas, el populismo levantaba la cabeza en América Latina y algunos estados europeos como España e Italia con versiones diferentes, los 5 Estrellas y Podemos. Pero el populismo europeo de izquierdas incluida la experiencia francesa y alguna más, tiene mucho de postmoderno y transversal, además se aleja de la lucha de clases e incluso llega a negar a la clase obrera. Por tanto la izquierda de clase y por el cambio social se puede reclamar del izquierdismo, pero corre el serio peligro de ser sectaria, de vocación minoritaria y convertirse en una capilla o secta.

El socialismo de origen marxista que bebe de personas como Marx, Jaures, el primer Kaustky, Pablo Iglesias, Rosa Luxemburgo, Clara Zetkin, Largo, Allende o en nuestros días Jeremy Corbyn y Bernie Sanders, Alexandría Ocasio además de Pepe Múgica entre otras y otros, nunca ha tenido vocación minoritaria, ni sectaria, ni autoritaria. Hundiendo sus raíces e impulso en el movimiento obrero, es transformador, de clase, feminista y profundamente republicano en el doble sentido de plenos derechos democráticos y ciudadanos y gobierno democrático pleno. Libertad, pero con igualdad y reparto de la riqueza. Sabiendo que enfrente la clase poseedora va a impedir por los medios que sea que la democracia de existir solo sea nominal, como mucho liberal y siempre vigilada por los poseedores, que en cualquier caso por detentar la riqueza, desde fuera de gobiernos y parlamentos con chantaje, extorsión, su capacidad de crear empleo o no y en la actualidad mediante la especulación de capitales y su movilidad internacional y la deuda, la deuda mal llamada pública que ellos mismos generan, controlan y cobran, mandan en gobiernos e imponen su pensamiento.

Un partido socialista debe poner todo esto encima de la mesa, informar de ello y proponer y promover las fórmulas para enfrentarse a esa situación. Un partido socialista no es un partido de un pueblo, sino de las clases trabajadoras y populares. Denuncia y combate a la Troika, los medios de “regulación” siempre favorables a los intereses privados, es un partido de paz y por la paz y por tanto se opone a grandes alianzas militares.

El programa laborista ha sido un ejemplo, se fue a unas elecciones con las ideas claras y en defensa de la población sin más cálculos. Tuvieron fallos como no calibrar bien el efecto Brexit, pero en modo alguno por cálculos electoralistas han renunciado a las nacionalizaciones y la redistribución del crédito o los servicios públicos. En la historia hay muchos ejemplos de éxito y con gobiernos, desde Chile y Uruguay a la propia Gran Bretaña o la Suecia de Olof Palme. La propia primera victoria del PSOE de González fue un acto abrumador de voluntad de cambio y reparto que inmediatamente su principal actor frustró y defraudó.

Queda pues estar al servicio de las reivindicaciones obreras y populares y no esconderse tras “el arte de hacer lo posible” en un mundo, no solo en España, donde las grandes patronales y las multinacionales obtienen sus beneficios principalísimos de bajar los salarios, impedir la libertad sindical por los hechos y no pagar impuestos, lo cual y sobre todo perjudica también a las clases populares y trabajadoras. La clase trabajadora, sea cual sea su composición sociológica necesita su partido y esa es la tradición socialista y la base originaria del socialismo, es ser el partido de la clase y hacerlo sin complejos ni tesis doctorales que aconsejen un interclasismo justicialista.

El socialismo hunde sus raíces igualmente en la Conferencia Internacional de las mujeres socialistas y siempre ha reivindicado a pesar de sus contradicciones la lucha de las mujeres obreras, de las mujeres. Desde Flora Tristan socialismo y feminismo transformador van unidos y desde sus orígenes el socialismo siempre ha estado frente al negocio de la prostitución y por su final. Sin ambages y sin puertas giratorias, junto con el anarquismo. De hecho el 8 de Marzo conmemora una lucha obrera de mujeres obreras del textil, vilmente asesinadas por hacer una huelga.

Por eso lejos del pensamiento e influencia neoliberal hace falta un partido socialista que lo sea sin ambages, beba de sus raíces, analice la realidad sociológica y sepa que sí que hay clase obrera y además en Occidente es multiétnica y multicolor ya. Que todas y todos los trabajadores del mundo tienen derecho a moverse, buscarse la vida y desde donde sea que trabajan luchar por mejorar sus condiciones de vida. Hoy la razón de estado impone coronas, precariedad, pobreza inducida para que otros sean más ricos, guerras e invasiones e impone aceptar una realidad injusta ante la que hay que rebelarse.

Sin utopía la izquierda, no es izquierda y no transforma, solo administra, pero claro, administra para otros.

En resumen, partido de los y las trabajadoras que defiende sus reivindicaciones, es republicano, feminista y federalista. Los socialistas siempre defendieron los derechos de los pueblos y el ejemplo de Polonia a principios del siglo XX es paradigmático al igual que el importante papel de los socialistas en la independencia de Irlanda que los partidos católicos siempre han ocultado. Por eso defender el federalismo y lo que eso verdaderamente conlleva, es decir derecho a la libre federación es igualmente importante.

A nosotras las lecturas de los clásicos y las clásicas del socialismo nos llevan a estar precisamente al día y plantear sin disimulos la necesidad de un socialismo que este a la altura del siglo XXI y lo que estamos viendo es el aumento de la pobreza, la precariedad, el empleo sin derechos, el tener que poner los propios trabajadores y trabajadoras sus propias herramientas de trabajo, la ausencia real de libertad sindical, el retroceso de la democracia y el incremento de las guerras, las injerencias neocoloniales, los golpes de estado y agresiones constantes contra gobiernos que tratan de defender las soberanías nacionales, las amenazas de los capitalistas contra cualquier intento de mejorar condiciones de vida y una desigualdad creciente, todo ello en un mundo gracias a internet cada vez más controlado por los poderosos y sus agencias de control de su orden injusto. Ante esto hacen falta partidos socialistas en el mundo que sepan y quieran enfrentarse a esta situación tal como nuestros padres y madres políticos hicieron y no como permita “Davos” en un mundo cada vez más injusto y por ello encima en emergencia climática y cada vez con más catástrofes ¿El capitalismo ha triunfado?

SOCIALISMO el sueño necesario

SOCIALISMO el sueño necesario

Carlos Martinez secretario general del PSLF

 

Martin Luther King el gran líder negro de los derechos civiles en EE.UU, persona de izquierdas y socialista afirmó en su discurso más famoso “he tenido un sueño” y tras anunciar ese sueño, hiló un programa, que partía de un sueño de libertad, igualdad, fin del racismo y democracia. No puede haber socialismo, sin soñar primero una sociedad diferente, nueva, justa y que permita a las gentes buscar la felicidad sin ser explotadas, ni oprimidas.

El soñar es necesario para hacer politica o de lo contrario se termina haciendo gestión –que no es lo mismo- además de acabar renunciado a las ideas, los programas o las promesas. Si no ilusionamos, no conseguimos cambiar las mentes no habrá socialismo. Lo cual no quiere decir que todo sea soñar. El socialismo se construye, se trabaja, se crea con esfuerzo colectivo y en libertad, sin libertad no hay socialismo, hay otra cosa.

Las derechas españolas, están construyendo un sueño y un imaginario lleno de sentimientos y con la ilusión de una España, unida y constitucional. Algunos incluso defienden la Constitución del 78 y al mismo tiempo entonan “el cara al sol” el himno de la Falange. Difícil encaje. Pero les da lo mismo. Nunca nos dicen que España quieren, pero sobre todo para que quieren España ¿Acaso la España de la precariedad, la reforma laboral que solo beneficia a los explotadores; la de encarcelar a todas y todos los disidentes; la de los alquileres por las nubes, la pobreza laboral; la contaminada, la que convierte la salud en un negocio, la que desea ser una colonia de Trump? Pero crean una ilusión y lo demás da igual. Trabajan las derechas para las multinacionales, los y las oligarcas, los ricos o la carencia de bienestar, pero da lo mismo. Hay una ilusión, España. La España de la oligarquía madrileña que nos domina, explota, vacía el territorio y encarcela desde Madrid a quien se atreva a llevar la contraria. Pero eso se oculta bajo el manto de España. Ese sueño vende y mucha gente se lo compra. Pero es que al otro lado, nadie sueña.

La II República llegó cuajada de sueños y sus promotores querían cambiar el régimen del caciquismo, el voto censitario, la más absoluta pobreza para las clases populares y las guerras coloniales donde se enviaba a campesinos pobres y analfabetos a morir por la patria, que Alfonso XIII representaba. Introducirían a España en la modernidad. Pero no solo eso, reforma agraria, voto femenino, ley de términos municipales, más de 6000 nuevas escuelas públicas en menos de un año… Soñaron y además la clase obrera soñó con el socialismo o el comunismo libertario (anarcosindicalistas de la CNT) y la revolución social. Se pusieron a construir y trabajar, lograron traer la democracia hasta que una vez más las derechas monárquicas organizaron un golpe de estado y tras fallar este, iniciaron una cruel guerra de exterminio de sus oponentes.

La derecha siempre trunca los sueños de la izquierda en el mundo entero. La democracia les sirve tan solo si ellos gobiernan.

Por eso ahora tras un acuerdo de progreso que apoya a una coalición de progreso, que por cierto no llega como un sueño de cambio real, pues eso supondría cambiar muchas cosas, entre otras la constitución y poder votar que jefatura de estado queremos, sino con la voluntad de resolver las cuestiones más nocivas de la legislación conservadora, se encuentran a una derecha que a pesar de ello no se conforma.

El problema es que nadie dice ahora la verdad y la verdad es que no es la derecha la que salta defendiendo los privilegios y las castas judiciales, funcionariales y familiares que detentan el poder económico, jurídico y económico, sino que son los propios estamentos y las más altas magistraturas del estado las que hacen la oposición y dictan a las derechas las acciones a seguir, comenzando por burlar incluso la justicia europea.

Un fuerte aliado es la CEOE y la gran patronal que avisa que derogar la reforma laboral y subir salarios será muy malo y perjudicará al empleo. Ya avisan. Van a por todas y lo hacen porque a estas alturas del siglo XXI el capitalismo extrae sus beneficios de lo que hurta en salarios y en derechos a los trabajadores y trabajadoras, así como de los impuestos que no paga y sin embargo utilizar el estado en beneficio propio para hacer más negocio.

Hoy en día no hay nadie más keynesiano que el alto directivo de una multinacional o un gran empresario.

Frente a esto solo la fortaleza y la coherencia pueden resistir. Pero para resistir y vencer es imprescindible contagiar el sueño socialista, la convicción socialista y contagiar de ella a las clases populares y trabajadoras. No somos pueblo, somos clases, somos trabajadoras y trabajadores, con empleo, sin empleo, pensionistas o en los institutos y facultades. Somos una sola clase a la que otra pretende embaucar con su sueño, el mismo que esconde que la mayoría estamos para producir para ellos cada vez con menos salario y derechos, eso o el caos.

Como hemos vuelto a principios del siglo XX en derechos salariales y sociales, no tenemos más remedio que volver en todo, incluida la ilusión socialista. Creo que muchos gestores socialdemócratas, socioliberales o populistas debieran a releer ciertas lecturas de juventud o leerlas si no las tuvieron. Claro que a veces uno tiene la tentación de recordar ese refrán de sindicalistas de clase en la transición, hablando sobre quienes escalan: “entre jefes no nos vamos a joder”.

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